Wikipedia

Resultados de la búsqueda

domingo, 29 de septiembre de 2013

NEOLIBERALISMO Y EDUCACIÓN

  El neo-liberalismo parece tener muy claro cuál es la raíz de los males que aquejan a nuestro sistema educativo, y no pocos de los políticos adscritos a esta corriente ideológica lo manifiestan, sin ningún tapujo, cuando se les pregunta al respecto: la enseñanza pública sale muy cara, por lo que resulta preferible (por más barato) subvencionar la enseñanza privada e ir dando facilidades a las familias para que vayan llevando a sus hijos a los colegios así subvencionados. Mientras, a la enseñanza pública se le van retirando cada vez más fondos hasta dejarla morir por consumición y -cómo no- se intenta acelerar su proceso de defunción, afirmando, por parte de la ideología neoliberal, que estamos ante una enseñanza mala y adoctrinadora y que los responsables últimos que la han llevado al desastre somos esos malos profesionales que la impartimos: los profesores. Así, sobre nuestro colectivo se ha ido vertiendo una serie de calumnias que en modo alguno obedecen al supuesto desconocimiento que tendrían los políticos de las vergonzosas condiciones laborales en las que nos vemos obligados a realizar nuestro trabajo, sino que obedece a un plan de descrédito, perfectamente orquestado, contra los profesores de la pública, a sabiendas de que se está trabajando en un terreno bien abonado. En efecto, cuando los españolítos de a pie aún nos comíamos los piojos (hace cuatro días, como quien dice) mirábamos con envidia a los españolitos "pudientes" que llevaban a sus hijos a un colegio "de pago", porque en nuestra ceporra mentalidad teníamos bien grabada la creencia de que aquello que uno paga de su bolsillo, forzosamente ha de ser mejor que lo que es gratis (como si la enseñanza pública no se pagase indirectamente a través de los impuestos). De ese modo, a nada que mediante el establecimiento de programas de subvenciones a los centros privados, se les ha dado a las familias la oportunidad de llevar a sus hijos a la enseñanza privada, pagando unos precios no ciertamente baratos pero sí asumibles en la mayoría de los casos, las familias han entrado al trapo. ¿Qué es lo que buscan las familias que mandan a sus hijos a estos centros? No tanto una mejor enseñanza sino la posibilidad de tenerlos en un ambiente más "exclusivo", más "selecto", más "cuidado" y a salvo de la "morralla" que deambula por los centros públicos: pobres, gitanos, inmigrantes, etc. ¡Así de crudo! Poco importa si algunos de esos centros son segregadores, promueven en los chavales actitudes y valores abiertamente racistas, xenófobos, homófobos, sexistas y antidemocráticos en general (coincidentes las más de las veces con la ideología de los padres) o mantienen a sus trabajadores en unas condiciones laborales absolutamente vergonzosas (yo he trabajado en la privada-privada y en la privada-concertada y sé muy bien de lo que hablo). Lo importante es que sus hijos estén "a salvo". ¿Quiere esto decir que la enseñanza pública terminará desapareciendo en favor de la enseñanza privada? Por descontado que tal cosa no sucederá. Lo que se pretende es que el mayor peso del sistema educativo del país deje de llevarlo una red de centros públicos con cargo al contribuyente (porque, como ya he dicho, se considera algo muy caro) y pase a hacerse cargo del grueso de la educación una red de centros de gestión privada subvencionados con dinero público. Sobre esos centros, al ser privados, los poderes públicos no pueden ejercer ningún tipo de control. Sólo poner la pasta. Esos centros seguirán reservándose el derecho de admisión y continuarán rechazando a chicos y chicas que, por la razón que sea, consideren problemáticos o sencillamente que no se ajustan a los perfiles del centro en cuestión. Para esos chavales siempre quedarán los centros públicos, unos centros degradados y convertidos en meros aparcaderos para toda esa "morralla" que los papás que se están rascando el bolsillo no desean ver ni en pintura en los centros donde llevan a sus retoños. Tengamos siempre presente que si unos papás pagan por un ambiente "selecto" para sus hijos, en algún lugar habrá que meter al "material sobrante". Esto es lo que el neo-liberalismo ofrece a las familias, amparándose en una interpretación absolutamente canalla del derecho de estas a elegir el centro donde quieren llevar a sus hijos, pues para las familias que optan por una enseñanza pública de  calidad (y la demandan) ese derecho se queda en papel mojado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA